Artículo por: por Revista Primera Piedra Nº 762 | Ene 22, 2018 | (Por Gilles Babinet*. Lesechos.fr (traducción Primera Piedra)

En solo unas pocas semanas, el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump nos ha acostumbrado a comportamientos impredecibles y a las declaraciones más sorprendentes.
Muchos han apuntado a destacados actores industriales incluyendo Apple, que comercializan sus ofertas en el exterior. De hecho, en este punto específico, Donald Trump exacerba una tendencia ya conocida, que se hizo visible en 2011 con el lanzamiento del programa SelectUSA por el Presidente Barack Obama. Esta iniciativa parte de la convicción que con costos de energía reducidos, pero también en la perspectiva de la revolución digital, ahora es posible repatriar a los Estados Unidos una parte significativa de PBI industrial perdido en los últimos cuarenta años.
Estados Unidos, como lo señaló Jack Ma: fundador de Alibaba – en Davos, es la nación con más desindustrialización de los principales países de la OCDE. Sin embargo, esto tendencia iniciada en la década de 1980 ahora se está revirtiendo. La Oficina de Estadísticas Laborales – el INE de USA – ahora cree que la actividad industrial se ha recuperado y debería continuar haciéndolo en los próximos años.

Des-globalización de origen nacionalista

Es importante entender la dinámica del trabajo: en China, el costo del empleo industrial se ha multiplicado por aproximadamente 10 en el espacio de 15 años, por lo que ha dejado de ser el país más apreciado en la lista de destinos industriales “offshore”. Algunos fabricantes, como el chino Foxconn, primer fabricante de productos electrónicos del planeta, han intentado anticipar estas dinámicas mediante la robotización de sus fábricas.

En solo seis años, el grupo ya despidió decenas de miles de empleados a los que reemplazó por robots. Pero eso no es todo porque otra dinámica emerge. Este es un fenómeno de des-globalización, a menudo de origen nacionalista, que ve que las barreras aduaneras ya han aumentado significativamente, especialmente en China y los Estados Unidos. Nota de la Redacción de Primera Piedra: en la historia si algo se repite es el ciclo en que se suceden proteccionismo y el liberalismo. Los grupos dominantes oscilan entre ambas estrategias. La globalización fue el máximo de liberalismo y quizás ahora viene una ola proteccionista…a ver!!!

Relocalización industrial

La fábrica digital, o 4.0, podría permitir revisar totalmente el paradigma productivo y responder a estas dinámicas de costos económicos, políticos y laborales.

Por lo tanto, con un personal muy pequeño, las actividades industriales serán casi insensibles a los costos salariales y se vuelve teóricamente posible reubicar a muchos actividades, ganando así flexibilidad productiva, transporte y almacenamiento.

Por lo demás, no se ha demostrado que el impacto en el empleo sea necesariamente negativo: los países con más robots por habitante, como Suiza, Japón, Corea … en general son países de alto empleo, en tanto la industria de punta es consumidora de servicios de muy alto valor agregado.

Por lo tanto, en el campo industrial, la revolución digital puede acompañar e incluso aumentar el fenómeno de la des-globalización que uno observa, a veces con gran preocupación, ya que está teñido de nacionalismo y populismo.

Compartir el conocimiento

Pero la dinámica de la revolución digital está impulsando también un impulso inverso: el de compartir crecientemente más ideas y técnicas cada vez más globalizadas. Los Moocs, las universidades más grandes del mundo, las bases de conocimiento científicos, las plataformas más grandes en el mundo del “código abierto”, si es código genérico – Github – de bio-informática o incluso inteligencia artificial – TensorFlow: incluye más y más contribuciones de países como China o Irán, considerados como muy cerrado en términos de internet.

Esta tendencia hacia la globalización de la inteligencia colectiva ahora parece imposible de detener ya que ella está en el centro del mundo que viene. De esto surge una inmensa pregunta: ¿es la dinámica política que crea la dinámica tecnológica o a la inversa?

Fuente Análisis Semanal Revista Primera Piedra Nº762

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