Carlomagno también conocido como Carlos I El Grande, nació un 2 de abril del año 742. Su padre Pipino el Breve, derrocó al último rey de Merovingio y se proclamó rey de los francos en el 751. A su muerte Pipino dividió el reino entre sus dos hijos: Carlos, que luego fue conocido como CarloMagno y, Carlomán, cuya temprana muerte puso fin a la rivalidad existente entre ambos hermanos.

Famoso por sus osadías, CarloMagno se convirtió en toda una leyenda de la historia universal, pues logró conquistar el reino lombardo en Italia, someter a los Sajones, anexionarse Baviera y hacer incursiones contra los musulmanes en España y los avaros en Hungría. Carlomagno, heredero del reino franco, consiguió además, reunir bajo su corona la casi totalidad de la Europa cristiana occidental. (En la imagen: coronación de CarloMago por el Papa León III)

De esta forma, su coronación como emperador en el año 800, supuso el principio del Sacro imperio Romano germánico.

Considerado durante toda la edad media europea como el prototipo del rey cristiano, Carlomagno fue también el impulsor de un brillante renacimiento cultural, incluso, siglos más tarde el mismo Napoleón Bonaparte se proclamó sucesor de Carlomagno.